¿Por qué la taxonomía?

Hace alrededor de dos años fueron capturados en Miami dos agentes de la inteligencia cubana: Carlos y Elsa Alvarez. Él, Carlos (que patéticamente usaba el archiconocido seudónimo de “David”) se cansó de decir que ellos no eran “agentes” sino “colaboradores”, lo cual él se empeñaba en afirmar que eran cosas diferentes.
Recientemente Mr. Chris Simmons hizo distinciones similares al referirse a varias personas a las que él acusa de colaborar de una manera u otra con los servicios de inteligencia castristas.
Déjenme explicar que, aunque el nivel de colaboración es importante desde el punto de vista técnico para la contrainteligencia, en los EEUU es poco relevante desde el punto de vista legal. Muy pocas veces “espiar” en sí es un delito desde el punto de vista gubernamental y militar. El delito está es “espiar sin registrarse”. Cosa muy curiosa: el país acepta que se le espíe si se le da a conocer previamente. Esto puede resultar gracioso, pués la mayoría de la gente pensaría, ¿cuál es el objetivo de un espía sino pasar oculto? El tecnicismo legal está en que de esta manera los espías de países amigos entrarán en nuestro territorio y tendrán acceso a fuentes de información que tal vez nuestros agentes internos no tengan. Por otro lado, un espía de un país enemigo entrará cometiendo un delito por el cual puede ser sancionado tan pronto sea atrapado.
Pongamos un ejemplo: un espía de Israel entra en los EEUU. Una vez que el espía esté en territorio de los EEUU tendrá, muy probablemente, accesso a información comunitaria que los agentes de EEUU comunes no tienen. Si algo es descubierto por ese espía, podrá servir a ambos sistemas de inteligencia (EEUU e Israel). Como EEUU e Israel se consideran mutuamente como no enemigos, el espía no debe tener ningún problema en registrarse con la Fiscalía General y los servicios de inteligencia de los EEUU no deben tener ningún problema en dejarlo entrar. Por otro lado, a ningún espía cubano se le ocurriría registrarse con la Fiscalía General de EEUU, pués implicaría una negación de la entrada, así que tan pronto como el espía cubano pisa suelo de los EEUU está comentiendo un delito penalizable.
Espiar desde el punto de vista económico, financiero, de propiedad intelectual, etc. es un monstruo completamente diferente, y del que conozco considerablemente menos.
A manera de resumen: aunque Carlos Álvarez se caía de nalgas diciendo que él no era agente sino colaborador, al final aceptó sus cargos como agente. Y se hizo justicia.
Chris Simmons puede estar acusando a estas personas de ser agentes, colaboradores, espías, cualquier nombre que él le quiera dar, sin embargo el delito es uno solo y se traduce en “Title 8, United States Code, Section 951a”

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6 Comments

  1. La verdad tengo que felicitarle. Este sitio va tomando aires con mucha seriedad. Es raro ver un cubano que se limite a hablar de lo que sabe.

  2. Gracias Tirofijo. Honor que me hace.

  3. Espìas se les llama generalmente a quienes colectan inteligencia, un espìa “legal”, puede ser un attachè comercial de una embajada; por ejemplo, el personal diplomàtico en Washington, no debe alejarse de su embajada màs de 80 millas sin informarlo a las autoridades, que es una medida para minimizar e ilegalizar el movimiento de esos agentes. Pero tambièn hay “agentes de influencia”, los que son muy difìciles de probarles sus actividades, porque se cubren bajo la sacrosanta “freedom of speech” en un ambiente tolerante. Esta gente generalmente trabaja en universidades y otros centros de educaciòn superior, y no solo influencian, lavan cerebros; sino tambien identifican “material humano” , personas de interes para los òrganos de inteligencia del paìs u organizaciòn para la cual trabajan.
    Un caso clàsico ocurriò en universidades britànicas, en los años 30`s, donde los sovièticos enrolaron agentes que trabajaros por dècadas, tan exitosos que se conocen como los “Manìficos”; el mètodo, aunque refinado, fuè simple: Explotar las debilidades de los prospectos, como la homosexualidad y otros “pecadillos” inconfesables en la intolerante Gran Bretaña de principios del siglo XX.
    Una norma a seguir, es no creer en las coincidencias; que cuando concurren hechos aparentemente fortuitos, detràs existe la probabilidad de actividad enemiga. Un ejemplo ( ojalà solo sea paranoias mìas ) està ocurriendo en Corpus Christi, Texas:
    Cuando comenzaron a salir barcos con comida a Cuba, simultàneamente surgiò un tabloide ultraizquierdista lleno de loas a la revoluciòn cubana, a sus lìderes, etc. Y hasta una galerìa de arte dedicò toda una exposiciòn al Che Guevara. ¿ Coincidencias ? Puede ser, pero tambièn es probable que sea el inicio de una dragnet para identificar simpatizantes y encontrar gente dispuesta a trabajar para La Habana.

  4. Hola Juan.
    Muchas gracias por su insight.
    Estoy de acuerdo con ud. en que sí hay diferencias desde el modo de actuar de los agentes de inteligencia extranjeros. De hecho dije eso desde el principio: “aunque el nivel de colaboración es importante desde el punto de vista técnico para la contrainteligencia”.
    El punto que quiero exponer es que desde el punto de vista legal, no las hay: todos comenten un mismo delito.
    Con respecto a lo de espías legales o ilegales, me parece que hablé bastante.
    Algunos detalles: Lo de las 80 millas no es aplicable para todo el personal diplomático de Washington. Es sólo para países especificos, que tienen historia probada de usar el personal diplomático como personal de inteligencia y no registrarlos como tal, además. Fuera de la restricción están: muchos países que se consideran “sin necesidad de espiar” o países que “registran el personal de inteligencia”. Cuba no está en ninguna de esas categorías. Incluso en más de una ocasión de crisis, el personal cubano en Washinton ha sido restringido a mucho menos de 80 millas.
    El caso de “Los Magníficos” es una anécdota muy exitosa de la KGB. Pero ellos no dejaron de ser “agentes enemigos” para convertirse en “colaboradores enemigos”, que es el tema que quería tratar.
    Y nuevamente estoy de acuerdo con ud. en que no “creer en las coincidencias”. La historia está plagada de errores cometidos cuando estas hechos fortuitos se pasan por alto. Tal vez pronto ponga aquí algunos ejemplos recientes de esos fiascos.
    Muchas gracias por su comentario.

  5. ¿Qué pasa amigo?, le mandaron a alguna misión en el Congo Belga o algún otro país exótico. No se nos desaparezca usted de ese modo, que como se ve, volveremos pronto a los años de la “guerra fría” y vamos a necesitar su asesoramiento.


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